Hace algunos meses escribí un artículo con un título similar: ¿Por qué me voy de tu empresa?

 

Y ahora a distancia de un poco de tiempo y después de haber trabajado en 4 empresas diferentes en 12 meses puedo decir que quiero quedarme donde estoy.

 

 

¿Por qué quiero quedarme?

 

 

Puedo ser yo misma en mi lugar de trabajo.

 

Como en cualquier relación se debe encontrar un equilibrio, una pieza que encaje contigo, que sepa aportarte valor y cambiar en base a tu desarrollo y transformación.

 

Siempre critiqué a las empresas donde estuve y de las que decidí marcharme, pero llegué a la conclusión que simplemente no eran para mí.

 

Con ellas no lograba hacer aquel binomio fundamental que te conduce a la satisfacción personal. Ellas no reflejaban mis valores y mis aspiraciones en este momento de mi vida.

 ¿A todos nos gustan las mismas personas? ¿Nuestras parejas son todas iguales?

 

La respuesta no puede ser más que negativa.

 

Cada uno encuentra su alma gemela, su pasión, su empresa y por suerte cada uno tiene un criterio de elección diferente.

 

 

 

Para mí, el trabajo es algo que va más allá de la necesidad de mantenerme, es algo que es proprio de mi vida y que quiero disfrutar al hacerlo.

Me costó tiempo entender que era lo que quería ser ‘de grande’ (aunque aún no estoy segura al 100% ).

A diferencia de muchos que desde pequeños tienen una pasión, a mí me gustaban muchas cosas y no destacaba en nada.

Cuando aprendía algo, me cansaba y empezaba otro deporte, me dedicaba a otro hobby, etc… Y cuando entendí lo que me gustaba hacer en mi día laboral, empecé a buscar una empresa que tuviera la misma visión que yo y valores similares a los míos.

La búsqueda no fue nada fácil.

¿Cómo podía comprometerme con empresas con pilares completamente diferentes a los míos?

Regresando a la pregunta principal… 

¿Cuáles son las razones por las cuales decidí quedarme y no seguir mi búsqueda?

 

⭐  Puedo ser yo misma: con esto no solamente quiero decir que puedo ir en deportivas al trabajo (aunque sigue siendo una gozada) sino que no tengo que esforzarme para fingir ser una Elisa que no soy.

Puedo hablar. Me siento libre de expresar mis ideas y puedo colaborar.

Puedo preguntar la razón de las cosas y procesos. No tengo que descartar en la criba curricular personas solamente por su nacionalidad, por su acento.

La diferencia es un elemento que caracteriza la empresa y es típico de mi personalidad.

Cada uno puede ser si mismo respetando siempre a los otros;

 

⭐  Las jerarquías son planas y los jefes son líderes.

Son abiertos a escuchar tus ideas o propuestas. Saben guiarte hacia tus objetivos personales teniendo siempre una visión estratégica. Son accesibles y sobre todo no se creen dioses bajados a la tierra para salvarla. Claro que tienen sus responsabilidades y siguen siendo tus jefes pero ante todo son tus compañeros.

 

⭐ La flexibilidad. 

Haciendo algunas entrevistas de seguimiento a los nuevos empleados una de las preguntas fue:

¿Qué tal la flexibilidad?

La respuesta fue unánime: extraordinaria. Uno de los empleados llegó a decirme que la flexibilidad marcó la diferencia. Que gracias a ella puede seguir teniendo una familia. Y yo no puedo estar más de acuerdo con ellos. Como dije antes, mi trabajo va más allá de las 8 horas diarias. Si estoy comprometida las ideas de mejoras fluyen cuando paseo por la playa, cuando me ducho, cuando viajo… La flexibilidad ofrecida me permite compaginar mi vida personal con la profesional y la veo como recompensa a tu compromiso invisible;

 

⭐ El compañerismo: un valor que aunque no esté escrito en ningún lado, cada empleado en la empresa lo tiene presente. Hace que ayudar, colaborar y ser amable con los compañeros sea imprescindible para armonizar con el equipo.

 

Seguramente ninguna empresa o persona es perfecta y nada es para siempre, pero os animo a no tirar la toalla y a seguir buscando vuestro camino y la empresa que refleje vuestro ser actual.

 

Un abrazo